Hace unos días estaba en mi consulta atendiendo, cuando de pronto vi hacia la repisa y tuve un flash back "ella es la mala madre". Sí, exactamente así la conocí. Recuerdo que de niña siempre sentí mucho interés por conocer nombres y poderes de las plantas (eso lo heredé de mi abuela paterna), cuando vi esta me llamó tanto la atención, ¿por qué mala madre? Pregunté con mi voz infantil, a lo que recibí como respuesta: "mira, como deja a sus hijxs". Recuerdo que la miré, miré sus hijxs "colgando" y me dije ¡guau!, eso al parecer no está bien. Desde ahí, la nombraba con cierta molestia, por ser la planta que dejaba a sus hijxs.
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El día que la volví a ver con esa detención de niña, estaba muy concentrada trabajando y luego "nos encontramos", la miré y comprendí...comprendí también porque tan "inconscientemente " le había dado un lugar especial en la consulta.
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Resulta que este hermoso ser nos trae consigo tremenda lección, si vemos con detención ella no deja a sus hijxs, les da el suficiente espacio para que puedan crecer y con ese espacio ella también tiene la posibilidad de florecer.
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Ofrecer a lxs hijxs el espacio psíquico necesario para que puedan diferenciarse de sus ma-padres es súmamete saludable, ya que están formando su propia identidad y sentir.
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Si observan a "la mala madre" también podrían percatar que ella no bota a sus hijxs, los sostiene con distancia, es decir: "hijx, te doy el suficiente espacio para que tú puedas desarrollarte y yo pueda florecer, pero ante lo que necesites recuerda que estoy para sostenerte y cuidarte"
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Seamos más "malas madres".
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